Tema 12

La lengua literaria

Cierre del programa. ¿Hay una lengua específicamente literaria, o solo un uso particular de la lengua común? El recorrido va desde la elocutio aristotélica (Poética 1458a, Retórica 1404b) hasta el formalismo ruso y el Círculo de Praga, pasando por Cicerón, Quintiliano, el Pinciano, Croce, Bally, Jakobson, Riffaterre y el Grupo µ. La pregunta clásica recibe respuestas cambiantes: lenguaje peregrino, función poética, extrañamiento, desviación, valor autónomo del signo.

⚠ Rentabilidad para la pregunta 2 · alta
Tema muy productivo. Si el pasaje del examen toca la elocución aristotélica (capítulo 22 de la Poética, 1458a, sobre claridad y nobleza, voz peregrina, metáfora), o la diferencia entre poesía y verso (1447b: Homero/Empédocles), o la caracterización por el habla de los personajes (decoro lingüístico), aquí está el aparato completo: del extrañamiento de Sklovski a la función poética de Jakobson, pasando por Praga y la estilística.

§ 1Introducción: qué es la lengua literaria

La literatura se define estructuralmente por dos notas: imitación de cosas ficticias y lenguaje sistemático u organizado que se despliega y llama la atención sobre sí mismo por su originalidad formal. Todo hablante sabe por experiencia propia que hay palabras o construcciones de su lengua frecuentes en literatura que llamarían poderosamente la atención por inadecuadas si las oyera en una conversación cotidiana.

Difícilmente describiríamos en conversación familiar como lo hace Valle-Inclán en La corte de los milagros:

La daifa, harta de aquel juego, saltó sobre la mesa, y, haciendo cachizas, comenzó a cimbrearse con un taconeo. [...] Era menuda y morocha, el pelo endrino, la lengua de tarabilla. [...] La otra daifa, fea y fondona, con chuscadas de ley y mirar de fuego, había bailado en tablados andaluces antes de venir a Madrid con Frasquito el Ceña, puntillero en la cuadrilla de Cayetano. Valle-Inclán, La corte de los milagros

Aliteración de f (daifa, fea y fondona), rareza léxica, simetrías y paralelismos: rasgos que en una respuesta cotidiana sorprenderían, en literatura no extrañan.

Aspecto institucional y aspecto individual

Desde que Aristóteles, en Poética 1447a-b, definiera el arte literario como imitación que se caracteriza por emplear el lenguaje, la cuestión de los rasgos del uso artístico de la lengua se vuelve uno de los temas constantes. Hay una tensión entre dos aspectos:

Aspecto institucional

Histórico, repetitivo, genérico. Tiene que ver con la identificación de formas culturalmente calificadas de artísticas: las formas de la lengua asociadas a manifestaciones cultas y escritas, frecuentemente literarias.

Aspecto individual

Dosis de creación, oposición formal a lo ya expresado. El imprescindible grado de originalidad de toda obra de arte.

El estudio de la lengua literaria opera entre la herencia histórica, las normas genéricas y la repetición por un lado, y la originalidad, la creación y la novedad por el otro.

§ 2Lo constante: Jakobson y la función poética

Roman Jakobson (1958, 1984), al considerar la función poética como dominante en el arte verbal, enuncia una tesis sobre la lengua de la poesía que pretende explicar lo constante en todas sus manifestaciones históricas: la proliferación de equivalencias y paralelismos entre palabras, construcciones, significados y rasgos lingüísticos. Lo que forma un grupo o clase en el sistema de la lengua, se muestra en el texto poético.

El verso es un buen lugar para la función poética: la equivalencia puede llevar hasta la medición estricta del sintagma (número de sílabas, lugar de los acentos, equivalencias de sonidos a intervalos determinados como en la rima).

La función poética como dominante

Función poética · Jakobson (1958)
La función poética del lenguaje consiste en la proyección del principio de equivalencia del eje paradigmático al eje sintagmático. Donde la comunicación cotidiana selecciona unidades y las combina por contigüidad, la poesía hace que la combinación misma exhiba las relaciones de equivalencia (sonoras, gramaticales, semánticas).

La Real Academia y la lengua de los poetas

Cuando en el siglo XVIII la Real Academia Española, en su Diccionario de Autoridades, decía que los poetas llaman perlas a los dientes de las damas, estaba haciendo una consideración sobre un uso tan normal y repetitivo en la lengua poética como para que el diccionario lo recogiera. Recopilando estas acepciones marcadas como propias de los poetas, tendríamos una descripción del léxico literario del Siglo de Oro.

§ 3Lo variable: Croce y la asimilación lingüística-poética

A principios del siglo XX, Benedetto Croce, teórico de la estética e inspirador de la crítica idealista, asimilaba lingüística y poética. Para Croce no hay diferencia entre lengua literaria y lengua de comunicación, porque en todo acto de lengua —manifestación concreta e individual, única realidad lingüística reconocida por el filósofo italiano— lo que existe siempre es una expresión artística, un acto intuitivo de creación.

Las lenguas no tienen realidad fuera de las proposiciones y nexos de proposiciones realmente pronunciados o escritos por estos o los otros pueblos, en períodos determinados; esto es, fuera de las obras de arte (no importa si pequeñas o grandes, orales o escritas, si pronto olvidadas y luego recordadas) en que las lenguas existen concretamente. Croce, 1902: 232-233

Solo se puede estudiar lo individual, lo concreto, lo realmente producido; cada objeto concreto es obra de arte, creación intuitiva. La lengua en acto es ya creación artística, igual a literatura. No hay diferencia entre cualquier acto de expresión lingüística y el literario. No hay lugar para una consideración de lo genérico, lo normativo, lo institucional.

En la obra literaria se da una tensión entre la necesidad de comunicación (aceptando normas tradicionales conocidas para el público) y la necesidad de creación (innovando en el uso de la lengua).

§ 4Norma lingüística: Coseriu · Bally

Sistema, norma y habla (Coseriu)

Siguiendo a Coseriu, hay que distinguir tres grados de formalización del fenómeno lingüístico, paralelos al funcionamiento de la ley:

Grado
Paralelo con la ley
Sistema
Sistema de disposiciones abstractas. Características indispensables.
Norma
Aplicación normal y habitual de la ley. Lo que el individuo experimenta. Sistema de realizaciones obligadas, de imposiciones sociales y culturales (Coseriu, 1973: 98).
Habla
Sentencias particulares que muestran la aplicación. Las realizaciones concretas.

La lengua literaria constituye una de estas normas, junto a la familiar, popular, elevada. Los creadores literarios modifican en mayor o menor medida las normas específicas de la lengua literaria de una época, que responden a circunstancias históricas y caracterizan los distintos estilos.

Lengua literaria y estilo (Bally)

Charles Bally, discípulo de Saussure y fundador de la estilística francesa, distingue entre lengua literaria (institucional) y estilo (individual):

La lengua literaria es una forma de expresión que se ha vuelto tradicional; es un residuo, una resultante de todos los estilos acumulados a través de las sucesivas generaciones, el conjunto de elementos literarios que la comunidad se ha asimilado, y que forman parte del fondo común, aun permaneciendo diferenciados de la lengua espontánea. Bally, El lenguaje y la vida, 1926: 39

Ejemplos en español: rostro, corcel, amar se sienten más próximos de la literatura que cara, caballo, querer. El hipérbaton del soneto de Quevedo ("Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra") es lengua literaria, no comunicación práctica.

El estilo literario es fruto de las condiciones del escritor: empleo voluntario y consciente de la lengua, intención estética. Bally disiente así de los críticos idealistas (Croce) que ven aspecto artístico en todo hablar.

La metáfora del guerrero

La diferencia entre estilo y lenguaje expresivo corriente, según Bally:

Como el guerrero que en la batalla hace movimientos como medio para un fin preciso (la victoria) y que puede representar esos mismos movimientos en un escenario (donde el medio se convierte en fin): ahí está lo estético.

§ 5Teorías clásicas: Aristóteles y la elocución

Aristóteles no tiene dudas acerca de unas características propias de la elocución poética. En el libro III de su Retórica, hablando de la solemnidad que adquiere el discurso al apartarse de los usos comunes:

Y por ello conviene hacer algo extraño el lenguaje corriente, dado que se admira lo que viene de lejos, y todo lo que causa admiración, causa asimismo placer. Ahora bien, la poesía tiene muchos recursos de esta clase, que le son ajustados (puesto que ella se sitúa en una mayor lejanía respecto de los temas y personas de que trata el discurso); pero, en cambio, en la prosa sencilla estos recursos son mucho más pequeños. E incluso en la poesía, si un esclavo o un jovenzuelo hablan con rebuscamiento, o si esto se hace sobre un asunto insignificante, la cosa resulta muy poco adecuada. Aristóteles, Retórica, 1404b

Extrañamiento, sí, pero adecuación al carácter de quien habla. Es decir: lo que Sklovski llamará ostranénie y Bajtín derivará en plurilingüismo está ya en germen.

Poética, capítulo 22: claridad y nobleza

El capítulo 22 de la Poética está dedicado a la excelencia de la elocución literaria, que debe conjugar claridad y nobleza. Las normas aristotélicas pueden reducirse a tres mecanismos:

Elección de palabras no frecuentes

Voces peregrinas, palabra extraña: lo que se aparta de lo usual sin ser barbárico.

Modificación de la forma de la palabra

Alargamientos, apócopes, alteraciones de vocablos (los "metaplasmos" de la retórica posterior).

Modificación del sentido de la palabra

La metáfora. Aristóteles le concede el lugar capital entre los recursos literarios.

La excelencia de la elocución consiste en que sea clara sin ser baja. Ahora bien, la que consta de vocablos usuales es muy clara, pero baja [...]. Es noble, en cambio, y alejada de lo vulgar la que usa voces peregrinas; y entiendo por voz peregrina la palabra extraña, la metáfora, el alargamiento y todo lo que se aparta de lo usual. Pero si uno lo compone todo de este modo, habrá enigma o barbarismo; si a base de metáforas, enigma; si de palabras extrañas, barbarismo [...]. Por consiguiente, hay que hacer, por decirlo así, una mezcla de estas cosas; pues la palabra extraña, la metáfora, el adorno y las demás especies mencionadas evitarán la vulgaridad y bajeza, y el vocablo usual producirá la claridad. Aristóteles, Poética, 1458a

En Aristóteles está, sin duda, el manifiesto del ideal clásico de lengua literaria: nobleza, apartamiento de lo vulgar, sin caer en lo enigmático; claridad, sí, pero sin llegar a lo bajo. La mezcla equilibrada de voz peregrina y vocablo usual es la fórmula.

§ 6Retórica latina: Cicerón y Quintiliano

La retórica latina es referencia fundamental para la descripción de los mecanismos de la lengua literaria.

Cicerón: poeta y orador

El poeta está muy cerca del orador, algo más encadenado por el ritmo, pero más libre en los derechos en el empleo de las palabras, y compañero y casi igual en muchas formas de adorno. Cicerón, De Oratore, I, 70

A partir de esta proximidad ciceroniana, hay derecho a considerar como aplicables al lenguaje poético los mecanismos de adorno y elocución oratoria. Por eso la retórica se convierte en cantera permanente para la descripción de la lengua literaria.

Quintiliano: la elocutio como tratado de estilística

Quintiliano, que en teoría escribe para el orador, utiliza profusamente los ejemplos de la poesía cuando habla de la elocución retórica. Su libro funciona como tratado de estilística de la lengua literaria.

En la evolución de la retórica como disciplina, el estudio de la elocutio es la parte más estable, a la que prácticamente queda reducida la disciplina en su historia, porque es la que verdaderamente tiene utilidad como descripción de la lengua literaria.

Tres notas de la concepción latina del estilo

En relación con el decoro se distinguen tres tipos de estilo: grave, tenue y medio. La doctrina de los tres estilos (la "rota de Virgilio") atraviesa toda la teoría clasicista.

§ 7Clasicismo español: Luzán, Jáuregui, el Pinciano

La teoría renacentista, barroca y neoclásica española prolonga los temas de la antigüedad: distinción de la lengua literaria, teoría de los tres estilos, decoro lingüístico, con minuciosas precisiones sobre los mecanismos del estilo.

Juan de la Cueva y el decoro

Juan de la Cueva, en su Ejemplar poético (1606), recomendaba al poeta:

hállete el vulgo siempre diferente
en lenguaje, pues hablan los poetas
en otra lengua que la ruda gente. Juan de la Cueva, Ejemplar poético, III, vv. 724-726

La teoría de los tres estilos no es más que una manera de objetivarse un principio más general: el decoro. Si el tema es triste, las palabras deben mostrar tristeza; si trata de amor, los afectos deben acompañar.

Luzán: estilo conveniente a la materia

Ignacio de Luzán, cuya Poética codifica el pensamiento neoclásico español, observa que el poeta, una vez elegida la materia (grande, humilde o mediana), debe darle el estilo conveniente:

Debe el poeta ayudar la grandeza de la materia con expresiones grandes, con pensamientos nobles, con sentencias graves y con palabras escogidas, cuya armoniosa cadencia les añada más gravedad y elevación. Luzán, Poética, 1974: 228

Jáuregui: perspicuidad, no claridad

La polémica del gongorismo es momento clave. Juan de Jáuregui, que no aprueba el hermetismo de Góngora, defiende sin embargo cierto grado de dificultad en la poesía: la perspicuidad.

Sea el primer supuesto, que no es ni debe llamarse oscuridad en los versos el no dejarse entender de todos, y que a la poesía ilustre no pertenece tanto la claridad como la perspicuidad. Que se manifieste el sentido, no tan inmediato y palpable, sino con ciertos resplandores no penetrables a vulgar vista. [...] Cierto es que los ingenios plebeyos y los no capaces de alguna elegancia no pueden extender su juicio a la majestad poética, ni ella podría ser clara a la vulgaridad menos que despojada de las gallardías de su estilo, del brío y alteza de sus figuras y tropos, de sus conceptos grandes y palabras más nobles. Jáuregui, 1624: 125-126

En Jáuregui está expresada la esencia del pensamiento clasicista sobre la lengua literaria: apartamiento de lo vulgar, uso de tropos y figuras, nobleza de conceptos y palabras. Cita a Aristóteles como autoridad.

Alonso López Pinciano y el lenguaje peregrino

El Pinciano, en su Philosophía antigua poética (1596), es el mejor y más original comentarista español de Aristóteles. Plantea la pregunta capital:

¿Por qué dize el Philósopho, en el tercero de los Rhetóricos, "otro es el lenguaje del orador, y otro, el del poeta"? El Pinciano, 1596, II: 109-110

El Pinciano constata las singularidades de la lengua literaria en una escala de complejidad creciente:

Gramática
grado 1
Habla llana y conveniente, "sin gazafatón". El mínimo de corrección.
Historia
grado 2
A la congruencia añade algún ornato.
Retórica
grado 3
Lo anterior, y además mueve afectos y exprime costumbres.
Poética
grado 4
A todo lo anterior añade el lenguaje peregrino: raro, nuevo, original. El máximo de extrañamiento controlado.
A la Rhetórica pertenece el mouer afectos y exprimir costumbres, y a la Poética pertenece todo, y, más, el lenguaje peregrino. El Pinciano, 1596, II: 122-123

Las razones por las que el Pinciano justifica el lenguaje poético: el placer que produce lo nuevo y la necesidad de expresar aspectos nuevos en la captación de la realidad. En el fondo, la necesidad de hacer una buena imitación. La proximidad con la doctrina formalista del extrañamiento, tres siglos antes, es notable.

§ 8Formalismo ruso: extrañamiento (Sklovski)

Es en el grupo de teóricos rusos activos entre 1916 y 1930 (los formalistas) donde se plantea con todas sus características el problema de la lengua literaria en su forma moderna: comparando la lengua usada en la literatura y la de la comunicación práctica.

El valor autónomo del signo

En la lengua artística, los elementos lingüísticos adquieren valor autónomo: la finalidad de la comunicación práctica queda en segundo plano (Jakubinski). La construcción lingüística se hace más perceptible que en la lengua común. Un tropo, al llevar a cabo un desplazamiento del significado, sitúa el objeto designado metafóricamente en otra serie semántica, y lo hace perceptible (Sklovski).

El lenguaje poético se percibe en contraste con una tradición y unas tendencias poéticas, y con el lenguaje cotidiano. El uso poético ejerce una violencia sobre la lengua, que es su material (Jakobson).

Sklovski: el arte como procedimiento

En el trabajo de Viktor Sklovski de 1917, El arte como procedimiento, está la explicación canónica del ostranénie (extrañamiento o singularización):

Al examinar la lengua poética tanto en sus constituyentes fonéticos y léxicos como en la disposición de las palabras y de las construcciones semánticas constituidas por estas palabras, nos damos cuenta de que el carácter estético se revela siempre por los mismos signos: es creado conscientemente para liberar la percepción del automatismo; su visión representa el fin del creador y está construida artificialmente de manera que la percepción se pare en ella misma y llegue al máximo de su fuerza y de su duración. Sklovski, en Todorov, ed. 1965: 94

La forma difícil rompe el automatismo de la percepción. El hecho de destacar la misma percepción se convierte en el fin primordial del arte. Todo procedimiento que retiene la atención es artístico; el poeta usa procedimientos no automatizados.

Jakobson y los tropos

Los tropos nos vuelven el objeto más sensible y nos ayudan a verlo. En otros términos, cuando buscamos la palabra justa que pudiera hacernos ver el objeto, elegimos una palabra que nos es inhabitual, al menos en este contexto, una palabra violada. Jakobson, en Todorov, ed. 1965: 101

Las dos consignas formalistas

Definiciones de Jakobson (1921)
La poesía es la puesta en forma de la palabra con valor autónomo.
La poesía es el lenguaje en su función estética.

Estas fórmulas funcionan como consignas del programa formalista. La continuidad con la doctrina aristotélica del lenguaje peregrino (1458a) es directa: lo que Aristóteles llamaba voz peregrina, los formalistas lo llaman extrañamiento.

§ 9Círculo de Praga: Tesis de 1929

Los componentes del Círculo Lingüístico de Praga (1926-1939), herederos de los formalistas rusos, desarrollan la definición de la lengua literaria dentro de una descripción funcional del lenguaje.

Las Tesis de 1929

Resulta de la teoría que dice que la lengua poética tiende a poner de relieve el valor autónomo del signo, que todos los planos del sistema lingüístico que no tienen en el lenguaje de comunicación más que un papel instrumental, toman, en el lenguaje poético, valores autónomos más o menos considerables. Los medios de expresión [...] que tienden a volverse automáticas en el lenguaje de comunicación tienden, por el contrario, a actualizarse en el lenguaje poético. Tesis de 1929: 38

Las Tesis proponen un estudio sistemático de la lengua literaria dividido en fonología poética, vocabulario, sintaxis y semántica poéticas.

Havránek: funciones del lenguaje y dialectos funcionales

Bohuslav Havránek (1932) propone un cuadro con la lista de funciones y dialectos correspondientes:

Función de la lengua
Dialecto funcional
1. Comunicación
Conversacional
2. Técnica del trabajo
Trabajo diario
3. Técnica teórica
Científico
4. Estética
Lenguaje poético

El lenguaje poético es así uno de los dialectos funcionales de la lengua, definido por su función estética. Jan Mukařovský (1932) anticipa, además, la formulación de la función estética en el esquema de la comunicación lingüística, anticipándose a la versión más difundida de Jakobson de finales de los cincuenta. Los praguenses son fundadores de la semiología literaria.

§ 10Estilística del siglo XX: Riffaterre

La descripción del dialecto funcional literario es tarea de las muchas corrientes de la estilística del siglo XX. Junto a la estilística de la expresión (Bally) y la estilística del habla (crítica idealista), destaca la propuesta de Michael Riffaterre por integrar el punto de vista del lector.

Estilo como hecho del lector

Riffaterre define el estilo como toda forma escrita individual con intención literaria. El estilo se objetiva en el realce que imponen ciertos momentos de la secuencia verbal a la atención del lector. Esos momentos solo se resaltan si el autor introduce elementos no previstos en el contexto.

La tesis fuerte de Riffaterre
El hecho de estilo no es una desviación de la norma lingüística, sino una desviación a partir de un contexto. Un hecho de lengua perfectamente normal puede convertirse en hecho de estilo literario si en un contexto determinado se impone a la atención del lector.

Ejemplo: Blas de Otero y Rubén Darío

En estos versos de Blas de Otero las palabras destacadas se convierten en hecho de estilo precisamente porque recuerdan y modifican el "juventud, divino tesoro" de Rubén Darío (frase que actúa como contexto):

¿Sientes? La sangre sale al sol.
Lagarto rojo. Divina juventud. Tesoro vivo. Blas de Otero

Sin el contexto darío-nicaragüense, el verso sería neutro. Con él, el hipérbaton mínimo (divina juventud en vez de juventud divina) se convierte en hecho de estilo. El estilo es un fenómeno de lectura, no solo de escritura.

§ 11Gramática generativa: S. R. Levin, Thorne

La escuela generativa aporta los conceptos de grados de gramaticalidad y desviación, que permiten analizar la lengua literaria como ajuste o ruptura respecto de las normas de la gramática estándar.

S. R. Levin: las frases agramaticales en poesía

Samuel R. Levin (1964) observa que las frases que las reglas de la gramática estándar sitúan fuera de lo admisible abundan en poesía. La frase del poeta americano e. e. Cummings "He danced his did" (él bailó su hizo) no puede explicarse por las reglas de la gramática común.

La gramática estándar funciona como límite: las frases que interesan a la poesía se sitúan en el margen del lenguaje, son frases agramaticales que no se explican por las reglas de la lengua común.

Thorne: leer un poema es aprender una lengua

James Peter Thorne propone considerar un texto poético como un dialecto diferente, que debe ser descrito por una gramática especial:

Leer un poema es frecuentemente como aprender una lengua extranjera. Thorne, 1965: 94

El poeta es, después de todo, creador de lengua.

Ejemplo: Neruda

Cuando Neruda escribe "Era verde la sangre de esas tierras", la gramática común rechaza la unión de sangre con algo inanimado como tierra; y verde junto a sangre sorprende. Una forma de racionalizar la expresión es entender sangre como agua (los ríos): "eran verdes los ríos de esas tierras". El proceso de lectura del lector reactiva la regla común a partir de la desviación deliberada.

La generativa formaliza así viejos conceptos de la estilística (estilo como desviación o elección) con la maquinaria moderna de los grados de gramaticalidad.

§ 12Grupo µ y retórica tradicional: clasificación de figuras

El Grupo µ y las metáboles

El Grupo µ (Lieja, autores como Dubois, Edeline, Klinkenberg) combina dos criterios para clasificar las figuras retóricas:

Con estos dos puntos de partida elabora su cuadro de las figuras retóricas o metáboles (desviaciones):

Metaplasmos
Gramaticales · Expresión · Morfología

Supresión: aféresis, apócope, sinéresis.

Adjunción: prótesis, diéresis, rima, aliteración, paronomasia.

Permutación: anagrama, metátesis.

Metataxis
Gramaticales · Expresión · Sintaxis

Supresión: elipsis, zeugma, asíndeton, parataxis.

Adjunción: paréntesis, polisíndeton, enumeración, simetría.

Permutación: hipérbaton, inversión.

Metasememas
Gramaticales · Contenido · Semántica

Sinécdoque, antonomasia, comparación, metáfora, metonimia, oxímoron.

El gran territorio de los tropos clásicos.

Metalogismos
Lógicas · Referente

Supresión: reticencia, silencio.

Adjunción: hipérbole, antítesis, pleonasmo.

Supresión-adjunción: eufemismo, alegoría, ironía, paradoja, lítote.

Retórica tradicional

La retórica tradicional, en formulación de Lázaro Carreter, define la figura como un "adorno del estilo, el resultado de una voluntad de forma por parte del escritor". Divide los adornos en:

La novedad del Grupo µ es incluir en esta división un mayor número de procedimientos descritos por la moderna estilística. Pozuelo Yvancos recuerda que las figuras no son exclusivamente fónicas o sintácticas: en literatura, según Lotman, todo se semantiza, y frecuentemente una figura afecta a más de un plano.

Conclusión: repetición y sustitución

La descripción de la lengua literaria puede abordarse partiendo de cada plano lingüístico, o del tipo de operación. La función poética de Jakobson permite reducir todo a dos notas:

Repetición · ritmo

La métrica es el marco estético por excelencia de la repetición. Inserción orgánica de la versificación en la teoría general de la lengua literaria.

Sustitución · tropo

Los tropos crean dificultad de comprensión. Como la función estética obedece a la intención de llamar la atención sobre la forma del mensaje, los tropos cumplen el papel capital de la opacidad.

§ 13Jakobson y Lévi-Strauss · Les chats

El análisis canónico del soneto Les chats de Charles Baudelaire (de Les fleurs du mal) por Jakobson y Lévi-Strauss en 1962 es el ejemplo paradigmático de aplicación rigurosa de la teoría de la función poética al análisis de un texto. Es la pieza más comentada y discutida de la moderna poética lingüística.

El análisis muestra cómo en el soneto se proyectan equivalencias en todos los planos del sistema lingüístico:

El análisis demuestra empíricamente la tesis jakobsoniana: en el poema "todo se semantiza" (Lotman), todos los planos se imbrican y el principio de equivalencia se proyecta del eje paradigmático al sintagmático. El soneto, como objeto, encarna la función poética en su forma más pura.

Las críticas posteriores al análisis (Riffaterre, Ruwet) han discutido si la lectura propuesta es real o si Jakobson y Lévi-Strauss describen estructuras invisibles para el lector. Aun así, el trabajo sigue siendo la referencia obligada de la poética lingüística estructural.

Sobre el comentario de la teoría de Jakobson y la moderna poética lingüística, es útil el capítulo "La lingüística y la poética y la lingüística frente a la poética" de Roger Fowler (1988).

Cómo aparece en la pregunta 2

Conexiones examinables del tema 12

Tema con vocación de cierre del programa y muy productivo si el pasaje aristotélico toca la elocución, la diferencia poesía-verso o el lenguaje. Cuatro vías de conexión principales:

1. Si el pasaje toca la elocución, la metáfora o la voz peregrina (Poética 1458a) → del lenguaje peregrino al extrañamiento formalista

La doctrina aristotélica de la elocución del capítulo 22 de la Poética ("la excelencia de la elocución consiste en que sea clara sin ser baja"; "es noble [...] la que usa voces peregrinas; y entiendo por voz peregrina la palabra extraña, la metáfora, el alargamiento y todo lo que se aparta de lo usual"; 1458a) abre la cuestión que organizará toda la teoría posterior del lenguaje literario. La fórmula aristotélica de la mezcla equilibrada entre voz peregrina y vocablo usual (para evitar el enigma sin caer en la vulgaridad) opera ya como teoría de la desviación controlada. El Pinciano, en 1596, recoge el aristotélico "otro es el lenguaje del orador, y otro, el del poeta" y construye su escala de cuatro grados (gramática, historia, retórica, poética) donde la nota distintiva de la poética es el lenguaje peregrino: raro, nuevo, original. Tres siglos después, el formalismo ruso formula la misma intuición en términos lingüísticos modernos: Sklovski define en 1917 el arte como extrañamiento (ostranénie) que rompe el automatismo de la percepción y "construye artificialmente" el texto para que la percepción se detenga en él. Jakobson (1921) lo resume en consigna: "la poesía es el lenguaje en su función estética". La voz peregrina de Aristóteles y el extrañamiento de Sklovski son el mismo fenómeno descrito con dos siglos de distancia.

2. Si el pasaje toca poesía y verso (1447b, 1451b) → función poética y métrica

Cuando Aristóteles establece que poesía no se identifica con verso (Poética, 1447b: "nada común hay entre Homero y Empédocles, excepto el verso") y que la diferencia entre poeta e historiador no está en escribir en verso o en prosa sino en el objeto de la imitación (1451b), abre el campo a una teoría del lenguaje literario que no se reduzca al artificio versificado. La función poética de Jakobson (1958) generaliza la cuestión: el principio de equivalencia proyectado del eje paradigmático al sintagmático opera en todo lenguaje literario, en verso o en prosa, aunque el verso sea su lugar privilegiado por permitir la equivalencia hasta el cómputo silábico estricto. La teoría general de la lengua literaria que Domínguez Caparrós propone como cierre del programa reduce a dos notas la organización artística: repetición (ritmo, métrica) y sustitución (tropo, dificultad). La métrica deja así de ser disciplina puramente descriptiva y se inserta en una teoría de la lengua literaria como marco estético por excelencia de la repetición. El análisis canónico de Jakobson y Lévi-Strauss sobre Les chats de Baudelaire (1962) demuestra empíricamente cómo el principio de equivalencia organiza todos los planos del texto poético, validando por la vía del análisis lo que la tesis aristotélica había anticipado por la vía de la definición.

3. Si el pasaje toca decoro o caracterización por el habla → tres estilos y tradición clasicista

La observación aristotélica del libro III de la Retórica sobre la adecuación del lenguaje a quien habla ("si un esclavo o un jovenzuelo hablan con rebuscamiento, o si esto se hace sobre un asunto insignificante, la cosa resulta muy poco adecuada"; 1404b) funda la doctrina del decoro que articula toda la teoría clasicista de la lengua literaria. La retórica latina (Cicerón, Quintiliano) sistematiza la cuestión en la doctrina de los tres estilos: grave, tenue y medio, cada uno adecuado a una materia y a un tipo de hablante. Luzán, en su Poética (1737), exige que el poeta, una vez elegida la materia, le dé el estilo conveniente: "expresiones grandes, pensamientos nobles, sentencias graves" si la materia es elevada. Juan de la Cueva resume la doctrina en versos: "si fuera triste aquello que cantares / que las palabras muestren la tristeza". Es la misma intuición de Aristóteles cuando subordina la elocución a la fábula y al carácter (Poética, capítulo 6 y 22): el lenguaje no es ornamento autónomo sino dimensión del decoro general de la imitación. La moderna teoría del personaje en la novela (Bal, Genette) recupera la cuestión bajo el rótulo de verosimilitud lingüística: cada personaje habla según su condición.

4. Si el pasaje toca el carácter de la imitación o la diferencia entre arte y realidad → Croce, Bally, dialectos funcionales

La tesis aristotélica de la mímesis como rasgo definitorio del arte literario (Poética, 1447a-b) plantea, por implicación, la cuestión de si hay una lengua específicamente literaria o un uso particular de la lengua común. La respuesta moderna se polariza. Benedetto Croce (1902) niega la distinción: para el filósofo italiano, en todo acto de lengua hay ya creación artística, expresión intuitiva, y no cabe diferenciar lengua literaria de lengua común. Charles Bally, discípulo de Saussure, le replica desde la estilística francesa: la lengua literaria es "un residuo, una resultante de todos los estilos acumulados a través de las sucesivas generaciones" (Bally, 1926), institución social diferenciada del habla espontánea. El Círculo de Praga formaliza la salida del debate: la lengua poética es uno de los dialectos funcionales de la lengua, definido por su función estética (Havránek, 1932), junto al conversacional, el técnico y el científico. Coseriu sitúa la cuestión en el nivel de la norma: la lengua literaria es una norma entre otras (familiar, popular, elevada), y los escritores modifican sus reglas en sus realizaciones concretas. La intuición aristotélica de que la elocución poética es una técnica con reglas propias (Poética, capítulo 22) se reformula así como teoría funcional de los dialectos: el lenguaje literario tiene función estética dominante, no por desviarse de una norma única, sino por constituir una norma específica con sus propias regularidades.

Bonus · si el pasaje toca tropos, figuras o adornos

La retórica latina reduce su disciplina, en su evolución, al estudio de la elocutio, que se convierte en repertorio canónico de tropos y figuras al servicio de la descripción de la lengua literaria. Cicerón había declarado al poeta "compañero y casi igual" del orador en muchas formas de adorno (De Oratore, I, 70). El Grupo µ moderniza la clasificación combinando plano lingüístico (morfología, sintaxis, semántica, lógica) y tipo de operación (supresión, adjunción, permutación). La taxonomía es exhaustiva pero, como advierte Pozuelo recordando a Lotman, en literatura todo se semantiza: cualquier figura, aunque opere primariamente en un plano, afecta finalmente al sentido. La conclusión es jakobsoniana: cada figura puede explicarse por uno de los dos principios fundamentales, repetición o sustitución.