Cómo la psicología ilumina cuatro parcelas de la teoría literaria: el proceso creador, los caracteres literarios, la personalidad del autor a través de la obra, y el efecto en el lector. El psicoanálisis freudiano lo cruza todo y abre una "hermenéutica de la sospecha" que la psicocrítica de Mauron y la estética de la recepción de Jauss prolongarán.
La psicología no es una disciplina moderna en lo que toca a la literatura: la teoría clásica ya planteaba cuestiones de este orden, aunque con otro vocabulario. La primera es la inspiración poética.
Antes de Platón, Demócrito (s. V-IV a.C.) ya hablaba del poeta como dotado de "un genio divino y demoníaco". Pero es en el Ion de Platón donde la idea encuentra su formulación canónica: el poeta es "cosa leve, alada y sagrada", incapaz de poetizar mientras no se aparte de la razón cotidiana.
No es gracias a una técnica por lo que son capaces de hablar así, sino por un poder divino. Si la divinidad les priva de la razón y se sirve de ellos como se sirve de sus profetas y adivinos es para que nosotros, que los oímos, sepamos que no son ellos, privados de razón como están, los que dicen cosas tan excelentes, sino que es la divinidad misma quien las dice. Platón, Ion, 534c-e
El poeta es un intérprete de los dioses: hay una cadena de eslabones desde la divinidad inspiradora hasta el espectador, y el poeta es solo el primero de los anillos intermedios. La idea del furor o trance poético llega a Cicerón (Defensa del poeta Arquias) y atraviesa toda la tradición.
La inspiración platónica abre una de las grandes oposiciones de la teoría clasicista: ingenio frente a arte, naturaleza frente a estudio. La formulación canónica está en Horacio, Epistola ad Pisones, vv. 408-411:
Se ha preguntado si es la naturaleza la que hace a un poema digno de elogio o si es el arte; yo no veo a qué servirá el trabajo sin una rica vena ni el genio sin pulir; cada uno pide la ayuda del otro, y ambos conspiran juntos amistosamente. Horacio, Epistola ad Pisones
La solución horaciana es el equilibrio. Aristóteles ya había aludido a la oposición en la Poética (1455a): "el arte de la poesía es de hombres de talento o de exaltados; pues los primeros se amoldan bien a las situaciones, y los segundos salen de sí fácilmente". Este pasaje fue precisamente el que cayó en junio 2023-24 (1ª semana): cuestión psicológica del proceso creador.
El manual de Wellek y Warren (cap. VIII) organiza el campo en cuatro apartados, que son el esqueleto del tema:
Carlos Castilla del Pino (1983) confirma años después la misma organización en cuatro aspectos del universo literario (creador, texto, lector): creación del texto, biografía profunda del autor, significaciones del texto, función en el lector.
Una precisión: estos estudios pertenecen al grupo de los acercamientos extrínsecos, porque parecen alejarse del texto literario en sí. Pero Castilla del Pino respeta la aspiración intrínseca distinguiendo entre "universo literario" (todo el sistema) y "literatura" (solo lo concerniente al texto).
El texto capital es El poeta y la fantasía (Freud, 1908). Freud confiesa "vivísima curiosidad por saber de dónde el poeta, personalidad singularísima, extrae sus temas". Su respuesta articula tres equivalencias: creación = juego, creación = sueño diurno, creación = fantasía.
Todo niño que juega se conduce como un poeta, creándose un mundo propio o, más exactamente, situando las cosas de su mundo en un orden nuevo, grato para él. Freud, El poeta y la fantasía
El poeta y el niño que juega comparten dos rasgos: ambos crean un mundo fantástico y lo toman muy en serio, pero sin confundirlo con la realidad.
Cuando el hombre crece y deja de jugar, encuentra satisfacción en la fantasía. La poesía es continuación y sustitutivo de los juegos infantiles. Los instintos insatisfechos son las fuerzas impulsoras: cada fantasía es satisfacción de deseos (ambiciosos o eróticos), rectificación de la realidad.
Un poderoso suceso actual despierta en el poeta el recuerdo de un suceso anterior, perteneciente casi siempre a su infancia, y de éste parte entonces el deseo, que le crea satisfacción en la obra poética, la cual deja ver elementos tanto de la ocasión reciente como del antiguo recuerdo. Freud, El poeta y la fantasía
De ahí que el héroe de toda novela sea el yo invulnerable: el héroe siempre vence porque encarna la fantasía de omnipotencia del autor (y del lector).
Sobre el placer estético, Freud dice que "el verdadero goce de la obra poética procede de la descarga de tensiones dadas en nuestra alma". El poeta nos permite gozar de nuestras propias fantasías sin avergonzarnos. El poeta sería un poco médico.
Lectura complementaria: El delirio y los sueños en la 'Gradiva' de W. Jensen (1907), donde Freud lee la novela de Jensen como una cura psicoanalítica narrada: el protagonista descubre, a través de un delirio arqueológico, el amor reprimido por una amiga de la infancia. Hacer consciente lo inconsciente, función del arte y del análisis a la vez.
La cuestión de los caracteres es psicológica desde Aristóteles. Su definición en Poética, 1450b:
Carácter es aquello que manifiesta la decisión, es decir, qué cosas, en las situaciones en que no está claro, uno prefiere o evita. Aristóteles, Poética, 1450b
El carácter es actitud, elección, decisión, no demostración discursiva. En la tragedia ocupa el segundo lugar tras la fábula. Sus cualidades: buenos, apropiados, semejantes y consecuentes.
Horacio (Epistola ad Pisones, vv. 119-127) insiste en la coherencia psicológica: si el personaje es original, debe mantenerse consistente; si ya está tratado en la tradición (Aquiles, Medea), debe respetarse lo que sabemos de él. Aquiles: incansable, irascible, inexorable, duro. Medea: feroz e indómita.
Freud (Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica, 1915-1916) identifica tipos clínicos y los ilustra con ejemplos literarios:
La literatura, en suma, anticipa intuitivamente las categorías que el psicoanálisis sistematizará. Edward C. Riley señala que el método de Freud y la novela de Cervantes coinciden en reconocer la naturaleza dialógica de la comunicación narrativa.
Freud muestra cómo estudiar al artista y a su obra a partir de un único recuerdo. El recuerdo de infancia de Leonardo (un buitre golpeándole la boca con la cola, en la cuna), por lo inverosímil, parece más bien un fantasma producido a partir de pensamientos rechazados en la primera edad. De ese fantasma, Freud deduce rasgos de la personalidad y de la obra. Es el modelo de la psicobiografía aplicada al arte.
El método clásico y más sistemático es el de Charles Mauron (1899-1966), expuesto en Des métaphores obsédantes au mythe personnel. Introduction à la psychocritique (1962). Su objetivo: acrecentar el conocimiento de la obra literaria y de su génesis.
Punto capital. Mauron se distancia explícitamente del psicoanálisis aplicado tradicional: no quiere descubrir la neurosis del escritor a partir de la obra. Lo esencial es la obra misma; los instrumentos psicoanalíticos están al servicio de la crítica literaria.
La psicocrítica pretende acrecentar nuestra comprensión de las obras literarias simplemente descubriendo en los textos hechos y relaciones que han quedado hasta ahora desapercibidas o insuficientemente percibidas, y de las que la personalidad inconsciente del escritor sería la fuente. Mauron, 1962
La unidad básica de análisis no es un tema aislado, sino una red: un sistema de relaciones entre palabras o imágenes que aparece cuando se superponen distintos textos del autor. El método es estructuralista en su raíz.
Se superponen distintos textos del autor para descubrir relaciones inconscientes, de forma similar a la asociación libre en la cura psicoanalítica.
Se observa cómo se repiten y modifican estas redes de relaciones a lo largo de la obra del escritor, dibujando figuras y situaciones dramáticas recurrentes.
A través de las redes de metáforas, figuras y situaciones dramáticas, se llega al mito personal, definido como "el fantasma más frecuente en un escritor".
Los resultados se contrastan con los datos biográficos del autor, pues el mito personal es la expresión imaginaria de la personalidad inconsciente.
Aplicaciones: Mauron estudia con su método a Mallarmé, Baudelaire, Nerval, Valéry, Corneille, Molière. La creación, advierte, no es expresión directa del inconsciente, sino "una especie de autoanálisis implícito, una regresión controlada hacia los traumatismos originarios" (Genette, 1966).
Crítica de Genette: el método de Mauron confía en exceso en la objetividad de sus datos. Olvida que el psicoanálisis es solo un lenguaje crítico entre otros posibles, una elección de lectura no neutra. La idea es de Barthes.
Cuestión clásica que conecta con dos temas anteriores: la influencia subversiva platónica y la catarsis aristotélica. La psicología moderna añade la explicación freudiana del placer estético.
En El chiste y su relación con lo inconsciente (1905), Freud analiza el funcionamiento del ingenio, el humor y lo cómico. Las técnicas lingüísticas del chiste se reducen a una sola operación: condensación, ahorro de energía psíquica.
El placer del chiste nos pareció surgir de gasto de coerción ahorrado; el de la comicidad de gasto de representación ahorrado, y el del humor, de gasto de sentimiento ahorrado. En los tres mecanismos de nuestro aparato anímico proviene, pues, el placer de un ahorro. Freud, El chiste y su relación con lo inconsciente
El placer estético es el gasto de ese ahorro: la energía que el psiquismo no necesita emplear se libera como placer. Es una teoría económica del placer que después aplicará Carlos Bousoño al análisis poético.
La escuela alemana de la estética de la recepción hace de la perspectiva psicológica un eje. La referencia capital es Hans-Robert Jauss, Experiencia estética y hermenéutica literaria (1977), y en particular el capítulo Los modelos interactivos de la identificación con el héroe.
El asombro, la conmoción, la admiración, la emoción, el llanto, la risa, la alienación, forman la escala de niveles primarios de la experiencia estética, implícitos en la representación o lectura de un texto. Jauss, 1977
Jauss distingue cinco tipos de identificación con el héroe:
Punto fuerte para conectar con la Poética: la identificación catártica de Jauss es la prolongación moderna de la catarsis aristotélica, recolocada dentro de una teoría sistemática de la recepción.
El aspecto psicológico aparece en muchos lugares de la teoría literaria moderna, a veces episódicamente. Algunos puntos de contacto:
Una observación final del manual: no todos los estudios son igualmente extrínsecos. Los centrados en el texto (Mauron) son intrínsecos. El psicoanálisis aporta a la hermenéutica literaria, como decía Lionel Trilling, "la licencia y la obligación de leer la obra literaria con un agudo sentido de sus significados latentes y ambiguos".
Este tema ya ha caído como foco de la pregunta 2 en junio 2023-24 (1ª semana), con el pasaje 1455a de la Poética sobre el proceso creador ("hombres de talento o de exaltados"). Improbable que repita el mismo foco, pero conviene tener tres conexiones preparadas:
Conectar con la estilística psicológica de Leo Spitzer, que reconoce abiertamente sus contactos con Freud, y mencionar que muchos análisis lingüísticos freudianos (lapsus, condensación, desplazamiento) son retóricos en su lógica, hasta el punto de que Benveniste estudió expresamente el papel del lenguaje en el psicoanálisis.