La literatura nace y se consume en una sociedad. La teoría clásica ya lo sabía (Platón, los tres estilos, el decoro). El marxismo, desde mediados del XIX, propone por primera vez una teoría sistemática de esa relación: cómo la base económica condiciona la cultura, qué significa que el arte sea superestructura, y por qué Engels podía considerar a Balzac un realista a pesar de sus ideas conservadoras.
Aunque parezca obvio que la literatura nace y se consume en sociedad, esa obviedad se vela cuando se insiste en los valores formales o expresivos. Wellek y Warren (1949) organizan las relaciones entre literatura y sociedad en tres puntos:
El tema se organiza en cuatro secciones: (I) sociedad en la teoría clásica y clasicista; (II) crítica sociológica marxista; (III) literatura como arma política — se ve en el tema 5; (IV) sociología de la literatura — también tema 5.
Werner Jaeger, en Paideia (1933-45), explica el lugar capital de la literatura en la formación del hombre griego. Homero no es solo objeto de la historia literaria: es "el primero y el más grande creador y formador de la humanidad griega". Felix Buffière llega a llamar a Homero "Biblia de los griegos".
Creo yo, Sócrates, que, para un hombre, parte importantísima de su educación es ser entendido en poesía. Es decir, ser capaz de comprender lo que dicen los poetas, lo que está bien y lo que no. Platón, Protágoras, 338e-339a
El problema surge cuando lo que dicen los poetas choca con los valores sociales. Si Homero cuenta luchas entre dioses, ¿es eso un modelo para los jóvenes? Dos soluciones:
El gran tópico platónico, formulado en el libro III de la República (398a):
Si arribara a nuestro Estado un hombre cuya destreza lo capacitara para asumir las más variadas formas y para imitar todas las cosas y se propusiera hacer una exhibición de sus poemas, creo que nos prosternaríamos ante él como ante alguien digno de culto, maravilloso y encantador, pero le diríamos que en nuestro Estado no hay hombre alguno como él ni está permitido que llegue a haberlo, y lo mandaríamos a otro Estado, tras derramar mirra sobre su cabeza y haberla coronado con cintillas de lana. Platón, República, III, 398a
Y en el libro X (606e-607a), Platón formula la condición que permitiría volver a admitir la poesía: solo los himnos a los dioses y las alabanzas a los hombres buenos. Si se admite "la Musa dulzona", "el placer y el dolor reinarán en tu Estado en lugar de la ley".
Platón anticipa así toda la historia de la persecución política de la literatura. Manipulación, interpretación alegórica, aplicación interesada, censura: cuatro destinos posibles de la obra una vez puesta en circulación.
Producida en los tratados de retórica latina (Rhetorica ad Herennium, Cicerón), clasifica los discursos según el tono que conviene a la materia. Hay tres registros:
En la teoría medieval, esta clasificación se vuelve sociológica. La Rota Vergilii (Rueda de Virgilio) asocia cada estilo con una obra de Virgilio y con un grupo social. La explicación es de Jean de Garlande (s. XII-XIII):
Hay tres estilos, según tres estados de hombres: el estilo humilde conviene a la vida pastoril; a los agricultores, el medio; el grave, a las personas importantes que mandan en los pastores y agricultores. Jean de Garlande
Pinciano (1596) asocia cada estilo con una clase de la sociedad romana: patricia, plebeya y mediana. El escritor debe conocer la sociedad y su división en clases para que la forma lingüística sea adecuada al grupo del que habla.
Más allá de las clases, el escritor debe atender a todas las circunstancias del que habla, la situación y el receptor. El decoro es el equilibrio entre fondo y forma, la conveniencia de la expresión lingüística. Horacio (Epistola ad Pisones, vv. 114-118) lo ejemplifica: no hablan igual un dios y un héroe, un anciano y un joven, un mercader y un labrador.
El propio texto literario tematiza el decoro. En La Celestina, cuando Calisto pronuncia un parlamento muy poético, Sempronio (criado) le replica:
Deja, Señor, esos rodeos, deja esas poesías, que no es habla conveniente la que a todos no es común, la que todos no participan, la que pocos entienden. Di: "aunque se ponga el sol", y sabrán todos lo que dices. La Celestina, VII
Cervantes hace lo mismo con Sancho cuando habla por encima de su condición. Bajtín retoma esta intuición en el siglo XX: la novela es polifónica porque registra las múltiples voces de la sociedad. La literatura es uno de los grandes registros de la multiplicidad de hablas que conforman el cuadro vivo de una época.
La cuestión de la lengua literaria conecta también con un debate clásico: la oscuridad poética en el Siglo de Oro español, donde la "exclusión del vulgo" centra los argumentos. Bourdieu (1979) demostrará con encuestas las "bases sociales del gusto", confirmando con la sociología moderna lo que Luzán intuía: "la educación, el genio, las opiniones diversas, los hábitos pueden hacer parecer hermoso lo que es feo".
Distinción capital, atribuida a Cesare Cases y J. M. Castellet:
Toma la sociedad como punto de partida y elemento de la génesis de la obra.
Tradición marxista. Estudia cómo la obra refleja, expresa o reproduce la realidad social que la produce.
Autor clásico: Lukács. Cruce con estructuralismo: Goldmann.
Toma la sociedad como punto de llegada. Se parece a un estudio de mercado.
No asociada a una ideología particular. Estudia producción, distribución y consumo del libro.
Autor clásico: Robert Escarpit (se ve en el tema 5).
La gran diferencia del marxismo respecto de los acercamientos sociológicos anteriores (Madame de Staël, Taine, Belinski) es que dispone de una teoría. Los anteriores no pasan de "observaciones de sentido común"; el marxismo trae un aparato conceptual específico.
La producción de las ideas y representaciones, de la conciencia, aparece al principio directamente entrelazada con la actividad material y el comercio material de los hombres, como el lenguaje de la vida real. [...] Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas, pero los hombres reales y actuantes, tal y como se hallan condicionados por un determinado desarrollo de sus fuerzas productivas. Marx y Engels, La ideología alemana, 1845-46
Marx y Engels no elaboraron una teoría acabada del arte y la literatura. Tienen observaciones dispersas, recogidas en antología (Cuestiones de arte y literatura, ed. Salinari 1969). Wellek matiza que la teoría literaria de ambos viene más de los hegelianos de izquierda (Arnold Ruge) que de la teoría económica.
El texto teórico capital de Marx es la Introducción a la crítica de la economía política (1857). Plantea un problema crucial: la contradicción entre la dependencia del arte respecto de una sociedad y el carácter perdurable del arte clásico.
Es sabido que en arte determinados períodos de florecimiento no están absolutamente en relación con el desarrollo general de la sociedad, ni, por consiguiente, con la base material, con la osamenta, por decirlo así, de su organización. Marx, Introducción a la crítica de la economía política, 1857
Si el arte depende de la base social, ¿cómo es que el arte griego, producto de una sociedad lejana e "infantil", sigue agradándonos? La respuesta de Marx:
Los griegos eran niños normales. La fascinación que su arte ejerce sobre nosotros no está en contradicción con el estadio social poco o nada evolucionado en que maduró. Es, más bien, su resultado, indisolublemente ligado con el hecho de que las inmaduras condiciones sociales en que surgió no pueden volver a darse. Marx, ibíd.
El arte griego nos gusta como infancia perdida de la humanidad: nos fascina como estadio irrepetible. Marx ya advierte que la imprenta hace imposible la poesía épica.
Tras la muerte de Marx, Engels escribe varias cartas que se vuelven canónicas para la teoría marxista de la literatura. Dos son decisivas.
Engels trata el problema de cómo dotar a una obra de contenido ideológico sin caer en la propaganda:
A mi modo de ver, la tendencia debe surgir de la situación y de la acción mismas, sin que se haga explícitamente referencia a ella, y el poeta no debe dar al lector ya acabada la futura solución de los conflictos sociales que describe. Engels a Minna Kautsky, 26-XI-1885
Ejemplos de buena literatura de tendencia: Aristófanes, Dante, Cervantes, Schiller. En esta misma carta aparece la noción de tipo:
Aguda individualización de los caracteres; cada uno de ellos es un tipo, pero es, también, al mismo tiempo, un individuo perfectamente determinado, un "hombre concreto". Engels a Minna Kautsky
Aquí está la definición canónica del realismo en la tradición marxista:
Realismo significa, según mi modo de ver, aparte de fidelidad en los detalles, reproducción fiel de caracteres típicos en circunstancias típicas. Engels a Margaret Harkness, 1888
Y la formulación capital sobre el realismo a pesar del autor:
Cuanto más escondidas se mantienen las opiniones del autor, tanto mejor para la obra de arte. El realismo de que yo hablo puede manifestarse también a pesar de las ideas del autor. Engels a Margaret Harkness
El caso Balzac: a pesar de sus tendencias políticas conservadoras (legitimista, católico), Balzac no puede ocultar la admiración por los representantes de las masas populares ni la necesidad del ocaso de la nobleza. Su obra es objetivamente realista a pesar de sus ideas subjetivas. Lenin hará el mismo movimiento con Tolstoi.
Engels precisa dos matices fundamentales:
Primer intento serio de construir una teoría científica de la estética basada en el materialismo histórico. Su categoría central es el equivalente sociológico de la obra: el conjunto de ideas, concepciones y actitudes de una posición de clase que se reflejan en ella.
Sus Conferencias sobre el arte y la vida social (Lieja y París, 1912) tuvieron amplia difusión, publicadas en España en los años 20. Influyó decisivamente en Trotski y Lunacharski.
Riesgo de su método. La crítica posterior cae en el sociologismo vulgar: el trabajo del crítico se reduce a determinar el "punto de vista de clase" del autor, olvidando lo estético. Esta deriva domina el período estalinista (culmina en Zhdanov).
Sus Tesis sobre los problemas de la crítica marxista (1928) fijan el programa de la crítica marxista de los años 20: carácter sociológico, principio de que la obra refleja siempre la psicología de la clase representada, atención al contenido y a la forma, factor evaluativo.
En esta primera época encaja también el inglés Christopher Caudwell (Ilusión y realidad, 1937), militante comunista muerto en la guerra civil española, que traza un paralelismo mecánico entre período económico y rasgos de la poesía burguesa.
Lukács (1885-1971, húngaro) es el más completo y sistemático desarrollo de la teoría marxista de la literatura. Sus propuestas son clásicas. Su pensamiento conjuga varias raíces:
Obras capitales: Teoría de la novela (1920), La novela histórica (1938), Balzac y el realismo francés (1945), Ensayos sobre el realismo (1948), Aportaciones al estudio de la estética (1953).
De esta tesis se siguen dos corolarios:
Para Lukács, la gran literatura es literatura realista. La tarea del crítico es medir las obras según el proceso histórico-social que reflejan, examinando si captan su esencia no abstractamente (por reflexiones y discusiones) sino concretamente, haciendo visibles las fuerzas sociales en el comportamiento de los personajes.
Si no se da la síntesis entre individual y universal a través de lo particular, los personajes se vuelven:
El realismo florece cuando la burguesía cumple un papel progresista (hasta 1848, en Rusia hasta 1905). Cuando deja de cumplirlo, falta la perspectiva histórica para configurar el mundo presente, y la literatura se refugia en posiciones antirrealistas. De la decadencia de la burguesía se sigue la decadencia de la literatura. El triunfo del socialismo debería abrir paso a un realismo socialista.
Crítica al planteamiento: el aspecto normativo de Lukács no explica por qué la vanguardia ha producido obras mejores que el realismo socialista soviético. Lukács intenta orientar la creación literaria.
Su caracterización de la novela histórica, a partir del estudio de Walter Scott (1771-1832), inventor moderno del género, es canónica. Rasgos:
Con Lukács, la crítica sociológica se desprende del determinismo y del relativismo mecanicista y se convierte en investigación de las mediaciones entre base y superestructura. La importancia del factor histórico explica la evolución de los géneros.
El Instituto para la Investigación Social, fundado en Frankfurt en 1923, se inspira en el marxismo pero prefiere llamarse teoría crítica frente a la teoría tradicional. Núcleo: Horkheimer, Adorno, Marcuse; en su órbita, Walter Benjamin, Pollock, Löwenthal, Fromm, Habermas (segunda generación).
De poder atribuirse a las obras de arte una función social, sería la de su falta de semejante función. Al diferenciarse de esa realidad que está como embrujada sirven para encarnar, negativamente, un estado en que la realidad llegaría a buen puerto. Adorno, Teoría estética, 1970
Otros marxistas posteriores: Galvano della Volpe (Italia, poética marxista de orientación semántica), Terry Eagleton (Inglaterra), Fredric Jameson (EE. UU., The Political Unconscious, 1981), Pierre Macherey, Althusser, Balibar. La sociocrítica de Edmond Cros integra marxismo, semiología y estructuralismo.
Tema muy rentable para la pregunta 2 porque conecta con varias categorías aristotélicas (mímesis, caracteres, verosimilitud) a través del concepto clave del realismo lukacsiano. Tres conexiones:
Tirar del hilo de los tres estilos (Rueda de Virgilio: cada estilo asociado a una clase social) y conectar con el decoro lingüístico y la polifonía de Bajtín. La idea aristotélica de "lenguaje especial" del arte poético (1460b), combinada con la regla del decoro (cada hablante con su lengua), prefigura la teoría bajtiniana de la novela como polifonía social.