El narratólogo. Genette construye el sistema más completo del análisis del relato del siglo XX. Sus categorías (historia, relato, narración, orden, duración, frecuencia, voz, focalización) son el aparato técnico estándar de la narratología. Es también el autor que muestra que la tripartición épica-lírica-dramática atribuida a Aristóteles es una construcción romántica.
Genette refina la distinción formalista entre fábula y sjuzhet en tres niveles. La historia (histoire): lo que se cuenta, los acontecimientos en su orden lógico y cronológico. El relato (récit): el discurso narrativo, el texto material que cuenta. La narración: el acto productor del discurso, la instancia narradora.
La distinción entre los dos primeros niveles ya estaba en Sklovski (fábula / sjuzhet). La novedad de Genette es haber añadido el tercero: la narración como acto y como situación. Esta adición permite preguntas que antes eran imposibles. ¿Cuándo narra el narrador respecto a lo narrado: antes (relato predictivo), durante (relato simultáneo), después (relato ulterior, el más frecuente)? ¿Qué relación tiene con la historia: la observa desde fuera, participa en ella, la conoce parcialmente?
La parte más técnica y más usada de Figuras III es el análisis del tiempo narrativo en tres categorías. El orden compara la sucesión de los acontecimientos en la historia con su sucesión en el relato. Las discordancias se llaman anacronías: la analepsis (recordar un acontecimiento anterior) y la prolepsis (anticipar un acontecimiento posterior). Madame Bovary es relato lineal con prolepsis ocasionales; Cien años de soledad opera con prolepsis sistemáticas desde su frase inicial.
La duración compara el tiempo de la historia con el tiempo del relato. Hay cuatro movimientos canónicos. La elipsis: tiempo de la historia sin equivalente en el relato (cinco años pasaron). El resumen: tiempo del relato menor que tiempo de la historia. La escena: tiempo del relato igual a tiempo de la historia (típicamente, el diálogo). La pausa: tiempo del relato sin tiempo de la historia (descripción, digresión).
La frecuencia compara las veces que ocurre un acontecimiento con las veces que se cuenta. Relato singulativo (una vez lo que ocurre una vez), relato repetitivo (varias veces lo que ocurre una vez), relato iterativo (una vez lo que ocurre muchas veces: durante años fui a acostarme temprano).
La voz responde a la pregunta de quién narra. El narrador puede ser extradiegético (fuera del mundo narrado) o intradiegético (dentro del mundo narrado). Y, en cada caso, heterodiegético (no participa de la historia) u homodiegético (participa). Madame Bovary tiene narrador extradiegético-heterodiegético. La Recherche tiene narrador extradiegético-homodiegético. Cuando un personaje narra dentro de la historia, es intradiegético.
La focalización responde a una pregunta distinta: desde qué punto de vista se cuenta. Tradicionalmente se confundía con la voz; Genette las separa. Focalización cero (narrador omnisciente, sabe más que los personajes). Focalización interna (narra desde el punto de vista de un personaje, sabe lo que el personaje sabe). Focalización externa (cuenta solo lo observable desde fuera, no entra en la conciencia de los personajes: Hemingway).
La distinción voz / focalización permite analizar fenómenos antes opacos. Un narrador omnisciente que focaliza en distintos personajes a lo largo del relato no cambia de voz, cambia de focalización. La novela polifónica de Dostoievski, en términos genettianos, es una narración extradiegética con focalización interna múltiple.
En Palimpsestos (1982), Genette propone una tipología sistemática de las relaciones entre textos. La llama transtextualidad y distingue cinco modalidades:
La tipología es exhaustiva y refinada. Permite analizar las relaciones entre obras sin reducirlas a la influencia psicológica (Bloom) o al reflejo histórico (sociología). Es, en su nivel, el equivalente sistemático de lo que Bajtín había llamado dialogismo, pero con instrumentos más precisos.
En Introduction à l'architexte (1979), Genette realiza una operación arqueológica decisiva. La triada que toda la tradición posterior atribuye a Aristóteles (épica, lírica, drama) no está en la Poética. Aristóteles distingue por modo entre narración y representación, pero no introduce la lírica como tercer género al mismo nivel.
La triada moderna es una construcción que se va consolidando entre el Renacimiento y el romanticismo, apoyándose en pasajes aristotélicos y platónicos pero completándolos. La codificación canónica es romántica (Schlegel, Hegel) y se justifica desde una metafísica de los géneros como modos del espíritu (la lírica como expresión de la subjetividad, la épica como objetividad, el drama como síntesis).
El hallazgo de Genette tiene implicaciones para toda discusión sobre los géneros. La idea de tres géneros naturales eternos es una proyección histórica concreta, no una verdad atemporal. Esto refuerza la tesis bajtiniana de la historicidad de los géneros y la posición de Lázaro Carreter sobre el género como convención e institución. La aparente naturalidad de la triada se desmonta históricamente.
Para la pregunta 2 sobre el 1448a (modos de imitación), esta corrección es indispensable: permite mostrar que la teoría aristotélica de los modos no es la triada moderna y que la confusión entre ambas es un error filológico de larga vida.
Genette es el formalismo francés llevado a su mayor sofisticación técnica. Su programa explícito es construir una poética entendida como ciencia de la literatura, capaz de describir con rigor cuantos procedimientos hacen un texto. La crítica genettiana evita los juicios de valor y se concentra en la descripción del funcionamiento.
Esta opción ha sido criticada desde dos lados. Desde la estética de la recepción: Genette analiza textos como si los lectores fueran transparentes, sin reconstruir cómo se leen efectivamente. Desde los estudios culturales: la categorización formal evita las cuestiones ideológicas y sociales que las obras también plantean. Genette respondió que el rigor descriptivo es condición previa para cualquier discusión seria, incluida la ideológica.
La narratología genettiana sigue siendo la lengua franca del análisis del relato en la academia internacional. Las categorías de orden, duración, frecuencia, voz y focalización son operativas y enseñables, y se aplican a textos antiguos, modernos y contemporáneos. La narratología post-estructuralista (Bal, Rimmon-Kenan, Herman) ha matizado pero no sustituido el aparato genettiano.
Genette es referencia obligada para todos los pasajes aristotélicos sobre fábula y sobre modos de imitación. Aparece como prolongación moderna en 1452a (fábula simple y compleja) y como corrección filológica decisiva en 1448a (modos).
Tesis aristotélica: fábula simple y compleja, peripecia y agnición.
Prolongación Genette: niveles histoire / récit / narration, anacronías, duración, frecuencia.
Tesis aristotélica: narrar o representar.
Corrección Genette: la triada épica-lírica-dramática no es aristotélica, es romántica.
Tesis aristotélica: el poeta puede narrar por sí o por otra voz.
Prolongación Genette: teoría de la voz narrativa, focalización, narrador extradiegético / intradiegético.
Tesis aristotélica: Homero y Empédocles, criterio interno de literariedad.
Prolongación Genette: cinco tipos de transtextualidad como sistema de relaciones entre textos.