El padre de la sociología marxista del arte. Plejánov introduce el método marxista en el estudio de la literatura: la obra se explica por las condiciones sociales y económicas que la producen. Su lectura es la forma más rigurosa y a la vez más mecánica de la teoría del reflejo. Es el punto de partida del marxismo literario al que Lukács y Bajtín reaccionan.
Plejánov es el primero en aplicar de modo sistemático el materialismo histórico al estudio del arte y la literatura. Su tesis es directa: las formas artísticas no se explican por sí mismas ni por la psicología del autor, sino por las condiciones materiales de la sociedad en que se producen. La economía, las relaciones de clase y los modos de producción determinan, en última instancia, lo que el arte puede y no puede ser en cada momento histórico.
Esta tesis hereda la fórmula clásica de Marx: el ser social determina la conciencia. Plejánov la traslada al campo estético sin las mediaciones complejas que el marxismo posterior introducirá. El arte refleja la sociedad que lo produce. Esa relación de reflejo, aunque admita matices, es la columna vertebral de su método.
La teoría del reflejo sostiene que la obra de arte refleja las relaciones sociales de su tiempo. En Plejánov, este reflejo se entiende todavía con cierta mediación: el arte no copia la sociedad, la expresa a través de la psicología de la clase que lo produce. El novelista burgués del XIX expresa, mediante sus personajes y sus formas, la conciencia y los conflictos de la burguesía como clase.
El problema de esta posición aparece cuando se aplica mecánicamente. Si toda obra refleja una clase, ¿cómo se explica que Balzac, conservador en política, escriba una crítica devastadora de la sociedad burguesa? ¿Cómo se explica que Tolstói, aristócrata, anticipe la conciencia campesina rusa? Plejánov reconoce estas dificultades pero su aparato analítico tiende a resolverlas reduciendo la obra a la posición social del autor.
Esta limitación es lo que la teoría marxista posterior llamará sociología vulgar: una correspondencia demasiado directa entre obra y clase social. Lukács superará esta limitación con la categoría de totalidad (la obra refleja la sociedad como sistema, no como reflejo psicológico de una clase). Goldmann la sustituirá por la visión del mundo de un grupo social. Bajtín, desde otro flanco, mostrará que la lengua misma es plurilingüística y que el reflejo nunca es univocal.
El ensayo de 1912 El arte y la vida social es la intervención polémica más clara de Plejánov. Frente a la doctrina del arte por el arte (l'art pour l'art) que se había impuesto en el simbolismo y el esteticismo, Plejánov sostiene que el arte siempre cumple una función social, incluso (y especialmente) cuando proclama no cumplir ninguna.
La doctrina del arte por el arte aparece, según Plejánov, en momentos históricos concretos: cuando el artista entra en conflicto irreconciliable con la sociedad de su tiempo y se retira hacia la autonomía formal como única posición posible. Esta retirada es ella misma un acto social: expresa un rechazo, una impotencia, una resistencia. La autonomía del arte no es lo contrario del compromiso, es una de sus formas.
El gesto es netamente platónico en su raíz: toda literatura es función social, no hay arte inocente. La diferencia con Platón es que Plejánov no propone censurar la literatura desviada, sino comprender históricamente por qué surge. La pregunta marxista es analítica antes que prescriptiva: por qué este arte en este momento.
Plejánov no escribió una gran obra sintética como Lukács. Su importancia es de fundación: abre el campo de la sociología marxista de la literatura y plantea los problemas que toda la tradición posterior tendrá que resolver de modo más fino.
Cuatro herederos importantes. Lukács, sobre todo en La teoría de la novela (todavía pre-marxista) y luego en sus ensayos sobre realismo (Balzac, Tolstói, novela histórica), refina el reflejo con la categoría hegeliana de totalidad. Goldmann, en El dios oculto y en sus estudios sobre Pascal, Racine y Malraux, propone el estructuralismo genético y la categoría de visión del mundo como mediación entre clase social y obra. Brecht recoge el componente práctico-político y lo proyecta sobre el teatro. Sartre, en ¿Qué es la literatura?, retoma la pregunta plejánovana sobre la función social del arte y la radicaliza en la teoría del compromiso.
Una observación crítica importante: la Escuela de Frankfurt (Adorno, Benjamin, Marcuse) representa el flanco opuesto del marxismo estético del siglo XX. Para Adorno, la autonomía formal de la gran obra no es una huida del compromiso sino su forma más radical: precisamente porque no se deja instrumentalizar, mantiene una negatividad respecto a la sociedad administrada. Esta posición es la inversión completa de la tesis plejánovana.
Plejánov no es el autor más probable en una respuesta brillante, pero aparece de modo natural en cualquier pasaje que toque la función social de la literatura. Conviene mencionarlo como punto de partida histórico de la sociología marxista, antes de pasar a Lukács o Goldmann como refinamientos.
Posición Plejánov: el arte refleja las condiciones sociales y siempre cumple función política.
Función en la respuesta: abre la línea marxista, prepara la mención de Lukács o Goldmann.
Posición Plejánov: contra el arte por el arte, recupera la función pedagógica.
Función en la respuesta: polo marxista frente a la autonomía estética romántica.
Posición Plejánov: el efecto social del arte como categoría central.
Función en la respuesta: antecedente de la lectura cognitiva de Lukács.
Posición Plejánov: método sociológico marxista.
Función en la respuesta: oposición con la crítica formal y con la psicocrítica.