El recepcionista. Jauss desplaza la teoría literaria desde el autor y el texto hacia el lector. La historia literaria deja de ser historia de obras y autores y se vuelve historia de las recepciones. La estética de la recepción es la formulación más sistemática del giro hermenéutico aplicado a la literatura.
Jauss formula su programa en 1967 con la conferencia inaugural La historia literaria como provocación de la ciencia literaria. La tesis es polémica: tanto la historia literaria positivista como la crítica formalista han ignorado al lector, y sin lector no hay obra. Una obra solo existe como obra cuando es leída. El sentido literario no está en el texto, está en el encuentro entre el texto y el horizonte de un lector.
El gesto recoge a Gadamer (la comprensión como fusión de horizontes) y lo aplica al campo específico de la literatura. Jauss no niega el texto: niega que el texto baste. Una historia literaria que se limite a inventariar obras sin describir cómo fueron leídas, recibidas, transformadas por sus lecturas, es una historia muerta. La pregunta hermenéutica se vuelve metodológica: ¿cómo describir la historia de las recepciones?
El concepto técnico clave de Jauss es el horizonte de expectativas. Cuando un lector se acerca a una obra, lo hace con un conjunto de expectativas formadas por sus lecturas previas, por el género al que pertenece la obra, por las convenciones literarias de su momento histórico, por su experiencia cultural. La obra puede confirmar ese horizonte, modificarlo o romperlo radicalmente.
La distancia estética mide la diferencia entre el horizonte de expectativas del lector y la obra. Una obra que confirma plenamente las expectativas es literatura culinaria (la categoría es de Adorno): consumo sin trabajo de la conciencia. Una obra que rompe radicalmente el horizonte produce escándalo y, eventualmente, transforma el horizonte mismo: amplía lo que se puede leer y entender como literatura.
Esta categoría permite a Jauss reescribir la historia literaria como historia de las rupturas de horizonte. Madame Bovary cambió el horizonte de expectativas de la novela. Las flores del mal cambió el horizonte de expectativas de la poesía lírica. El Ulises de Joyce, el Quijote de Cervantes, son obras de ese tipo. La historia literaria se vuelve historia de cómo las grandes obras han desplazado el límite de lo legible.
El texto reproducido en las orientaciones del tema 5 contiene la reformulación jaussiana de la experiencia estética en tres categorías de la tradición clásica: poiesis, aisthesis y catarsis. Cada una corresponde a un aspecto del placer estético y a una herencia teórica.
A las tres categorías fundamentales de la conducta estético-placentera podemos aplicarles ahora tres conceptos de la tradición estética: la poiesis, la aisthesis y la catarsis. Jauss, Experiencia estética y hermenéutica literaria
Poiesis: placer estético-productivo, el placer de la obra hecha por uno mismo. Aristóteles lo entendía como saber poiético; Hegel lo definirá como el modo en que el hombre se hace en casa en el mundo a través del arte. Es la experiencia básica del crear.
Aisthesis: placer estético-receptivo, el placer del ver reconociendo y del reconocer viendo. Aristóteles lo derivaba de la doble raíz del placer que produce lo imitado. Jauss lo conecta explícitamente con el extrañamiento de Sklovski (ver con extrañeza, percepción intensificada) y con la pura visibilidad de Konrad Fiedler. Es la experiencia básica del percibir.
Catarsis: placer estético-comunicativo, el placer de las emociones propias provocadas por el arte, que llevan al lector tanto al cambio de convicciones como a la liberación del ánimo. La catarsis es lo que conecta el arte con la práctica social, lo que le da función comunicativa. Es la experiencia básica del compartir.
La importancia teórica del triplete es que reformula la experiencia estética sin renunciar a su dimensión cognitiva (poiesis), perceptiva (aisthesis) ni social (catarsis), evitando reducciones tanto formalistas como sociologistas.
La consecuencia metodológica del programa jaussiano es una nueva forma de hacer historia literaria. No basta con ordenar las obras por fecha de publicación; hay que reconstruir cómo se leyeron en su momento, cómo se siguieron leyendo después, qué transformaciones del horizonte produjeron en sus distintas recepciones.
Esto convierte autores como Cervantes, Dante, Shakespeare en lugares de cruce de recepciones más que en autores fijos. El Quijote leído en el XVII como burla de las novelas de caballerías es una obra; el Quijote leído como precursor del realismo en el XIX es otra; el Quijote leído desde la metaficción contemporánea es una tercera. La obra no cambia (el texto es el mismo) pero la obra-en-recepción cambia continuamente.
Este método tiene una conexión directa con el problema del canon literario que aparece en el tema 8. Si la historia literaria es historia de las recepciones, el canon no es una lista fija de obras importantes: es el resultado contingente de unas recepciones que privilegian unas obras sobre otras. La crítica feminista, postcolonial y los estudios culturales han radicalizado esta tesis para abrir el canon a obras y autores excluidos por las recepciones dominantes.
Jauss aparece en la pregunta 2 cuando el pasaje toca la dimensión receptiva o efectual de la literatura. Es la cita más rentable para 1449b (catarsis) y para cualquier pasaje sobre el efecto en el espectador o el lector. El texto reproducido en las orientaciones del tema 5 es citable directamente.
Tesis aristotélica: purgación de compasión y temor.
Prolongación Jauss: catarsis como experiencia estético-comunicativa, función social del arte autónomo.
Tesis aristotélica: acontecimientos temibles y compasivos entre amigos.
Prolongación Jauss: efecto en el lector, transformación del horizonte de expectativas.
Tesis aristotélica: doble raíz del placer estético: imitación y reconocimiento.
Prolongación Jauss: aisthesis como placer perceptivo, conexión con el extrañamiento formalista.
Tesis aristotélica: placer y enseñanza unidos (recoge a Aristófanes en Croce).
Prolongación Jauss: triada poiesis-aisthesis-catarsis como reformulación moderna de la experiencia estética antigua.