El bisagra. Lessing cierra el clasicismo y abre la estética moderna. Con el Laocoonte funda la teoría sistemática de la comparación entre las artes a partir de sus medios formales. Con la Dramaturgia de Hamburgo libera el teatro alemán del modelo francés y reabre la lectura de Aristóteles. Es el punto desde el que la teoría literaria deja de ser preceptiva clasicista y se vuelve crítica filosófica.
El Laocoonte (1766) tiene un subtítulo aclaratorio: sobre los límites de la pintura y de la poesía. Lessing escribe contra Winckelmann, que había sostenido que el grupo escultórico vaticano del Laocoonte representa al sacerdote troyano gritando con la noble simplicidad y serena grandeza que distinguen al ideal griego. Lessing observa que en Virgilio (Eneida II), Laocoonte grita horriblemente; en la escultura, en cambio, apenas abre la boca. ¿Por qué?
La respuesta de Lessing es teórica y no histórica. La escultura no representa el grito porque la escultura no puede representarlo sin volverse desagradable: una boca abierta de mármol es una mancha, no una expresión. La poesía sí puede representarlo porque el grito en la poesía es momento de una secuencia, no imagen fija. Pintura y poesía no representan lo mismo porque no pueden representar lo mismo. Sus medios formales son distintos.
De ahí surge la formulación canónica que sostiene toda la página de orientaciones del tema 3 y que es la cita más citada de Lessing en toda la teoría literaria. La distinción no es ya temática (qué representa cada arte) sino semiótica: cada arte emplea signos de naturaleza distinta, y los signos determinan lo que el arte puede representar.
Signos yuxtapuestos no pueden expresar más que objetos yuxtapuestos, o partes yuxtapuestas de tales objetos, mientras que signos sucesivos no pueden expresar más que objetos sucesivos, o partes sucesivas de estos objetos. Lessing, Laocoonte (1766)
La pintura usa figuras y colores distribuidos en el espacio: sus signos son yuxtapuestos. Su objeto propio son los cuerpos. La poesía usa sonidos articulados que se suceden en el tiempo: sus signos son sucesivos. Su objeto propio son las acciones. La pintura puede representar acciones, pero solo alusivamente, eligiendo el instante más pregnante. La poesía puede representar cuerpos, pero solo alusivamente, por medio de acciones.
Lo que hace Lessing al fundar esta distinción es destruir el axioma central de la estética clasicista, según el cual la pintura y la poesía son artes hermanas que comparten los mismos principios de imitación y solo difieren en los medios materiales. La fórmula horaciana ut pictura poesis había sido leída durante dos siglos como confirmación de esa hermandad. Lessing muestra que se ha leído mal.
El golpe es doble. Por una parte, separa lo que la doctrina clasicista unía. Por otra, abre el camino a una teoría sistemática del arte basada en las propiedades formales de cada medio, no en las temáticas comunes. Esto convierte a Lessing en precursor inmediato de toda la estética moderna: del formalismo, de la semiótica, de las teorías mediales del arte (de Greenberg a McLuhan).
El segundo paso de la historia (la integración semiótica de todas las artes en un sistema único) lo dará Jan Mukařovský en el siglo XX con el artículo El arte como hecho semiológico. Pero esa integración solo es posible porque Lessing había distinguido antes.
Una de las consecuencias técnicas de la tesis del Laocoonte es el concepto de momento pregnante. Si la pintura puede representar acciones solo alusivamente, debe elegir el instante más fértil, el que mejor deje adivinar lo que precede y lo que sigue. No el instante climático (Laocoonte gritando en el momento mismo del ataque), porque ése satura la imagen y la fija en un punto sin futuro, sino el instante anterior o posterior, que invita a la imaginación a completar la secuencia.
El concepto tiene una larga vida en la teoría del arte y en el cine. La teoría del montaje de Eisenstein recoge implícitamente la cuestión: cómo construir una sucesión de imágenes pregnantes que produzcan, por su orden, un sentido nuevo. La fotografía moderna (Cartier-Bresson y su instante decisivo) opera con una versión hereditaria del momento pregnante de Lessing.
Mientras el Laocoonte funda la estética moderna, la Dramaturgia de Hamburgo (1767-1769) interviene en el teatro alemán contra la hegemonía del clasicismo francés. Lessing relee a Aristóteles y muestra que las llamadas reglas clásicas que los franceses imponen al teatro alemán no son aristotélicas en sentido estricto, sino una codificación rígida producida por el clasicismo italiano y francés.
El concepto clave que Lessing reinterpreta es la catarsis. Frente a la lectura clasicista que la entiende como purgación moral de las pasiones (la tragedia enseña a no comportarse como el héroe trágico), Lessing propone una lectura humanista: la tragedia despierta compasión y temor en el espectador, y los transforma en disposiciones virtuosas. La compasión, en particular, es para Lessing la pasión cardinal del teatro: el espectador debe identificarse con el héroe, no juzgarlo desde fuera.
Esta lectura desplaza el centro del efecto trágico del personaje (debe ser ni del todo bueno ni del todo malo) al espectador (debe ser conmovido en sus pasiones). Es un giro hacia la recepción que anticipa de lejos la estética de Jauss. La distancia con Brecht es máxima: donde Brecht querrá romper la identificación para producir juicio crítico, Lessing quiere intensificar la identificación para producir formación moral. Ambos están en el mismo problema de Aristóteles, pero con respuestas opuestas.
Lessing es referencia central para tres tipos de pregunta 2: cualquier pasaje sobre relación entre artes (es la cita más probable), pasajes sobre tragedia y catarsis (especialmente 1449b, 1453b), y pasajes sobre las diferencias entre epopeya y tragedia (donde la distinción tiempo/espacio resulta inmediatamente operativa).
Tesis aristotélica: diferencias por extensión, verso, modo.
Prolongación Lessing: distinción tiempo / espacio reformula la diferencia entre artes en un nivel más general que el de los géneros.
Tesis aristotélica: compasión y temor, acontecimientos entre amigos.
Prolongación Lessing: Dramaturgia de Hamburgo, lectura humanista de la catarsis, identificación del espectador.
Tesis aristotélica: imitación de acción esforzada que produce catarsis.
Prolongación Lessing: relectura humanista, oposición con la versión clasicista francesa.
Punto de partida: Simónides, ut pictura poesis de Horacio.
Ruptura: Laocoonte de Lessing, distinción semiótica entre signos espaciales y temporales.