El intuicionista. Croce funda una estética monista en la que el arte se identifica con la intuición lírica del individuo. Su tesis tiene dos consecuencias polémicas: niega la existencia objetiva de los géneros literarios y convierte la crítica en una operación de simpatía con la individualidad de cada obra. Esa doble negación organiza buena parte de la discusión de los géneros en el siglo XX.
La tesis central de la Estética crociana se resume en una identificación: arte es intuición, intuición es expresión. No hay arte sin individualización en una expresión concreta, no hay expresión que no sea intuitiva. Esto desplaza el centro de la estética de la imitación, de la representación o del objeto, hacia el acto creador individual.
La consecuencia es que la obra no se define por su contenido, por su tema, por sus reglas formales o por su género: se define por la intuición única que la origina y que ella encarna. Cada obra es radicalmente singular. La estética debe ocuparse del acto intuitivo, no de propiedades clasificables.
Si cada obra es la encarnación de una intuición única, los géneros literarios no son entidades reales sino abstracciones útiles para la clasificación bibliotecaria. No hay tragedia en sentido fuerte: hay obras singulares (Edipo, Hamlet, Fedra) que la pereza taxonómica agrupa bajo un nombre común. El error es tratar el género como si tuviera consistencia ontológica y juzgar las obras por su adecuación al género.
Esta posición tiene una historia larga en el siglo XX. La negación crociana de los géneros se transmite, por vías más o menos directas, a los formalistas rusos (que sin embargo retoman la cuestión desde otro ángulo) y al estructuralismo, donde reaparece atemperada como problema de la historicidad de los géneros. Schaeffer, en el texto reproducido en las orientaciones del tema 7, recoge la tensión: hay cuatro lógicas genéricas distintas, ninguna agota el problema, y la pluralidad de aproximaciones es irreducible.
La posición opuesta es la de Lázaro Carreter, para quien el género es una convención e institución con realidad histórica y social efectiva. La negación crociana resulta así una posición límite que la teoría posterior recoge para matizarla, no para refutarla del todo.
Si la obra es intuición singular, la crítica no puede consistir en aplicar reglas externas. La crítica crociana es un acto de simpatía recreadora: el crítico debe reproducir en sí mismo la intuición del autor para comprenderla. Comprender es revivir. Juzgar es estar a la altura.
Esta concepción aleja a Croce de la crítica filológica positivista y lo acerca a la estilística que Vossler, Spitzer y Dámaso Alonso desarrollarán a partir de él. La nota final de Dámaso Alonso en el texto reproducido en las orientaciones del tema 12 lo dice de modo expreso: el problema del habla individual (su carácter irreducible) es un aspecto del problema general estético tal como lo formuló Croce.
La crítica como simpatía abre dos vías. Una vía intuicionista, donde el crítico se identifica con el autor (Spitzer, etos del filólogo). Una vía fenomenológica, donde la simpatía se transforma en descripción del modo de ser de la obra (Bachelard, Poulet, escuela de Ginebra). Ambas se oponen a la crítica sociológica y a la psicocrítica, que buscan explicar la obra desde fuera.
El fragmento de Croce reproducido en las orientaciones del tema 1 funciona como mapa de la teoría antigua sobre la función de la literatura. Croce recoge a Aristófanes, a Platón, a Aristóteles, a los estoicos, a Estrabón y a Plutarco, y muestra que la concepción pedagógica de la poesía (la poesía como filosofía primitiva educadora de los jóvenes) atraviesa toda la antigüedad y constituye la respuesta dominante a la cuestión platónica de la función de la literatura.
Estrabón sostenía la opinión de los antiguos de que la poesía era una filosofía primitiva educadora de los jóvenes para la vida, formadora, mediante el placer, de las costumbres, afectos y acciones. Croce, Estética (1902)
La utilidad de este fragmento para el examen es triple. Documenta el largo arco de la concepción pedagógica de la literatura (desde Aristófanes hasta Plutarco). Anticipa la mención del concepto de catarsis como entrevisión aristotélica de la virtud liberadora del arte (lo que conecta con 1449b y con la lectura de Lessing). Y proporciona una cita usable en cualquier pregunta 2 que toque la función social o moral de la literatura.
Croce no es probable como autor central de la respuesta, pero rinde mucho en dos situaciones específicas: cuando el pasaje toca la cuestión de los géneros (donde su negación radical aporta un polo del debate), y cuando el pasaje toca la función educativa o moral de la literatura (donde el fragmento del tema 1 funciona como cita preparada).
Posición crociana: los géneros son abstracciones, cada obra es singular.
Función en la respuesta: polo límite frente a la posición de Lázaro Carreter (género como institución).
Posición crociana: recoge la concepción pedagógica antigua.
Función en la respuesta: mapa de la tradición Aristófanes-Plutarco-estoicos.
Posición crociana: entrevisión aristotélica de la virtud liberadora del arte.
Función en la respuesta: lectura humanista compatible con Lessing.
Posición crociana: arte como individualidad expresiva.
Función en la respuesta: fundamento de la estilística (Vossler, Spitzer, Dámaso Alonso).